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Sector hotelero: proyectos de inversión, como afrontarlos como retorno de la inversión

April 4, 2023

Ya comentaba en mi anterior artículo que una de las especificaciones que caracterizan al CFO de una cadena hotelera es analizar todas y cada una de las inversiones a acometer, ya sean como proyectos de CapEx, o como proyectos de expansión con la gestión de nuevos establecimientos.

La medición del retorno de inversión en el sector hotelero

Y como ocurre en la viña del Señor, tenemos proyectos pequeñitos, medianos y grandes, incluso muy grandes. Y es en los dos últimos donde nos vemos en la necesidad de estudiar con mucho detalle cómo tratarlos desde un punto de vista de retorno para la empresa.

Muchas veces nos vemos con propuestas que pueden tardar en recuperarse, desde el punto de vista económico y financiero, pero compañero, hay que tener en cuenta que trabajamos en un hotel, y muchas veces (el 99.9% de las veces) los retornos de inversión se tienen que medir por la satisfacción que generan a nuestros clientes, y cuanto antes comience esa satisfacción, más rápido retorna la inversión, en este caso desde el punto de vista reputacional.

De todas formas, la función del director financiero es convertirse en una especie de Pepito Grillo (para los más jóvenes, que lean Pinocho y sabrán de quien hablo), que debe justificar sus recomendaciones con números y resultados analíticos, y es aquí donde entra el trabajar con las fórmulas para calcular el valor actual neto (VAN) y la tasa de retorno (TIR) de cada inversión.

Y claro, si tú enseñas esto a alguien que no es de finanzas te va a decir: «a mi me lo das resuelto; que es eso de VAN, F´s, i, n, y no te digo nada sobre ese símbolo tan raro». Y tienen razón, porque no todo el mundo tiene que saber de matemáticas financieras para poder gestionar una empresa; para eso estamos los directores financieros, faltaría más.

Estas dos fórmulas nos darán una respuesta totalmente objetiva de cómo recuperaremos una inversión, pero hay que dejar claro que la respuesta es la misma que te dará una máquina, sin sentimientos y sin cariño, que es un factor que hay que medir también en hotelería. Hay que tener muy en cuenta que el resultado final de una inversión no tiene que satisfacer solo al accionista; debe satisfacer también a quien nos paga el suelo: EL CLIENTE / HUÉSPED, y su valoración es un factor que habría que incluir en cada una de estas fórmulas como una suma más: factor “S” (de Satisfacción).

La importancia de saber comunicarse con los otros departamentos

Y al igual que decía en mi anterior post (a veces hay que revisar la hemeroteca), el director financiero puede ser un genio de los análisis matemáticos, pero como no sepa transmitir ese conocimiento a un lenguaje más de la calle tenemos un problema. No vale que solo lo entienda él, lo tiene que entender toda la cadena de dirección, para que se tenga muy claro lo que significa valorar los flujos de caja de la inversión (Ft ), cuando la comparamos con el total de la inversión realizada (- I0 ).

La dirección general nos dirá que tenemos un nuevo proyecto en cartera, y que gusta mucho como producto, servicio, ubicación pero hay que tener en cuenta que no todo es ingreso y ventas, sino que también hay que analizar qué gastos operativos va a suponer la inversión: que plantilla de personal necesita, qué tipo de servicio alimenticio vamos a ofrecer (Todo Incluido, Régimen de Pensión, etc), como se suministra la energía (imagina que tenemos el proyecto en un atolón en Maldivas, que te quiero ver con esa), y después viene lo que te pide el dueño del establecimiento: el alquiler o el precio de venta.

Y es en este último aspecto de la posible inversión donde siempre hay un problema, porque el propietario te va a pedir, en la gran mayoría de las veces, un rendimiento para él -cuando hablamos de alquiler- que casi siempre equivale al propio margen de explotación que genera él mismo, vamos que te ofrecen un hotel para que lo gestiones tú pero valorando tu trabajo poco menos que «de gratis», ya que te pide de alquiler esa cantidad que es el propio margen del hotel. Para este viaje, mejor quedo en mi casa. 

O te pide como precio de venta un valor como si cada habitación del hotel fuera un piso acogedor con dormitorio y baño. Esto también es muy común cuando nos ofrecen un hotel en venta. Porque tú estás buscando un negocio, pero el propietario está buscando una pensión de jubilación, para él y para sus nietos. Siempre que me encuentro con este escenario, recuerdo un chiste que me contaban en Uruguay: “ a un argentino hay que comprarlo por lo que tú crees que vale, pero hay que venderlo por lo que él dice que vale” (dicho con todo mi cariño a los argentinos).

Y al final viene la parte más ingrata de nuestro trabajo que es dar la respuesta del SI/NO, y a veces hay que decir NO. Decir siempre SÍ es muy fácil, pero no todo puede ser “vamos adelante, que seguro que esto sale”; no amigo mío, ser Pepito Grillo implica decir la verdad, y a veces la verdad es “por aquí no vamos a ningún lado, y mejor lo dejamos pasar”.

La elección de herramientas de valoración para apoyar a las decisiones

Y cada vez tengo más claro que, para pasar este trago de decir la verdad es necesario contar con herramientas de valoración que nos ayuden a tener claro la viabilidad de cualquier inversión. Una herramienta de business intelligence que nos detalle la viabilidad de cualquier proyecto de inversión, trabajando con una serie de parámetros básicos (número de habitaciones, estimación de costes operativos) y obtener de forma rápida y segura que rentabilidad tendrían todos y cada uno de los proyectos a analizar. Y en esta gestión de business intelligence incluimos también una escala para poner la variable “S” de Satisfacción Esperada, no nos olvidemos de esto.

La tecnología llegó para quedarse, y hay que saber sacarle todo el partido que tiene, y nos toca buscar sistemas que nos permitan desarrollar nuestra capacidad de análisis, y reducir las horas de estar sentado frente al ordenador, haciendo hojas de cálculo que poco menos que se nos va el día introduciendo datos y datos, para cada uno de los proyectos. Así creamos el nuevo lema de la dirección financiera: Menos horas, más efectividad”.

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