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CFO

CFO : cómo manejar el riesgo de incumplimiento

June 15, 2023

El riesgo de incumplimiento es una preocupación constante para las empresas, sea cual sea su sector de actividad y su tamaño. Los desafíos financieros y legales pueden surgir en cualquier momento, lo que pone en peligro la estabilidad y el éxito a largo plazo de cualquier organización. 

En este sentido, los directores financieros de las empresas (CFO, por sus siglas en inglés) desempeñan un papel fundamental para mitigar y, en la medida de lo posible, eliminar, este riesgo y así proteger los intereses de la empresa y sus partes interesadas. 

En este artículo, exploraremos las estrategias y mejores prácticas que los CFO pueden implementar para abordar y mitigar eficazmente el riesgo de incumplimiento, además de descubrir cómo los CFO pueden desempeñar un papel integral en la protección y el éxito a largo plazo de la empresa.

¿Qué es el incumplimiento y por qué puede poner en riesgo tu empresa?

El riesgo de incumplimiento de una empresa se refiere a la posibilidad de que esta no cumpla con sus obligaciones financieras y legales en tiempo y forma. Aquí se incluyen los pagos de deudas, los retrasos en el pago de proveedores, el incumplimiento de ciertos contratos o sanciones por no pagar impuestos, entre otros aspectos.

El riesgo de incumplimiento puede tener consecuencias negativas no solo para la empresa, sino también para sus acreedores, inversores y otros stakeholders. En general, puede conducir a la pérdida de confianza de los inversores, una disminución en la calificación crediticia de la empresa, mayores costes de endeudamiento, acciones legales, embargos y, en última instancia, incluso la quiebra.

Razones por las que una empresa enfrenta riesgos de incumplimiento

Existen diversas razones por las cuales una empresa puede enfrentar un riesgo de incumplimiento. Entre ellas se incluyen las siguientes:

  • Cumplimiento normativo y legal: todas las empresas, en su día a día, están sujetas a un marco normativo y legal que deben cumplir. El incumplimiento de leyes, regulaciones y de los contratos puede dar lugar a sanciones, multas y otros tipos de consecuencias legales. Algunas áreas comunes de cumplimiento incluyen leyes laborales, protección de datos, protección del consumidor, impuestos, medio ambiente y regulaciones financieras.
  • Falta de controles internos: Los controles internos son medidas y procedimientos establecidos por una empresa para garantizar que se cumplan los objetivos empresariales, se minimicen los riesgos y se evite el fraude. Si una empresa carece de controles internos efectivos o si estos no se aplican adecuadamente, existe un mayor riesgo de incumplimiento.
  • Gestión inadecuada de riesgos: Una empresa que no tenga una gestión de riesgos adecuada está expuesta a ciertas amenazas que, en última instancia, pueden llevar al incumplimiento. Esto implica identificar, evaluar y gestionar los riesgos que enfrenta la empresa en áreas como operaciones, finanzas, seguridad, cumplimiento normativo, entre otros.
  • Problemas financieros: La falta de liquidez, la incapacidad para cumplir con los pagos de deudas o la mala gestión financiera en general pueden llevar a que una empresa incumpla sus obligaciones financieras, como pagar a proveedores, empleados o cumplir con los plazos de pago de préstamos y obligaciones fiscales.
  • Cambios en el entorno empresarial: Los cambios en el entorno empresarial, como nuevas regulaciones, cambios en la competencia, fluctuaciones económicas o cambios tecnológicos, pueden crear nuevos riesgos de incumplimiento. Si una empresa no se adapta y ajusta sus operaciones y prácticas comerciales a estos cambios, puede enfrentar riesgos significativos de incumplimiento.
  • Fraude y mala conducta: La falta de ética empresarial, la corrupción y el fraude interno son factores de riesgo importantes para el incumplimiento. Si los empleados o la alta dirección se involucran en prácticas fraudulentas o ilegales, la empresa puede verse expuesta a sanciones y acciones legales.
  • Falta de formación entre los empleados: Si los empleados no están adecuadamente formados sobre las políticas y procedimientos de cumplimiento, o si no tienen conciencia de la importancia del cumplimiento, es más probable que se cometan errores y que se incumplan las regulaciones.

¿Cómo manejar el riesgo de incumplimiento?

Manejar el riesgo de incumplimiento es una necesidad para los directores financieros de cualquier empresa. Y para empezar a gestionarlo correctamente, es importante seguir una serie de consejos básicos, que desarrollamos a continuación.

Revisar las áreas en riesgo

El primer paso para manejar el riesgo de incumplimiento es identificar las áreas clave de riesgo en tu negocio. Esto implica una revisión exhaustiva de las operaciones, los procesos financieros y las obligaciones legales. 

En general, debes analizar de forma detenida las áreas donde la empresa podría enfrentar dificultades financieras o desafíos regulatorios, como son el flujo de efectivo, la carga de deuda, los contratos con proveedores y las obligaciones fiscales. Al identificar estas áreas críticas, estarás mejor preparado para implementar las medidas preventivas adecuadas.

Además, debes tener en cuenta también otras áreas a priori menos relevantes, como la relación con tus proveedores clave. Evalúa su solidez financiera, su historial de cumplimiento y su capacidad para satisfacer sus necesidades comerciales. Un proveedor con dificultades financieras o problemas de cumplimiento puede representar un riesgo significativo para tu negocio, especialmente a medio y largo plazo.

Priorizar los riesgos

No todos los riesgos tienen el mismo nivel de importancia. Algunos de ellos son más relevantes que otros, al menos en lo que a mantener una correcta salud financiera se refiere.

A la hora de gestionar los riesgos, debes identificar y priorizar, al menos, los siguientes:

  1. Riesgo financiero: Este riesgo se refiere a la incapacidad de la empresa para generar suficiente flujo de efectivo como para cumplir con sus obligaciones financieras, como el pago de deudas, salarios y proveedores. A nivel contable, está relacionado con la gestión de un correcto fondo de maniobra. Factores como una mala gestión financiera, una carga de deuda excesiva, una disminución en la rentabilidad o la falta de acceso a fuentes de financiamiento pueden aumentar este riesgo.
  2. Riesgo crediticio, que implica la incapacidad de la empresa para obtener crédito o mantener una buena calificación crediticia. Un historial de pagos tardíos o incumplimientos anteriores puede llevar a una disminución en la confianza de los acreedores y dificultar la obtención de financiamiento en el futuro.
  3. Riesgo legal y regulatorio: la empresa puede enfrentar ciertos riesgos no económicos, más relacionados con el cumplimiento de leyes, contratos y regulaciones. Entre ellas se incluyen las obligaciones fiscales, laborales, ambientales y de protección al consumidor o la necesidad de aportar cierta información sobre la situación del negocio. Los cambios en la legislación o regulaciones pueden aumentar este riesgo, ya que la empresa debe adaptarse y cumplir con los nuevos requisitos.
  4. Riesgo operativo: Este riesgo se relaciona con problemas internos de la empresa, cómo errores operativos, fallos en los sistemas informáticos y corporativos, fraudes internos o desastres naturales que afecten la continuidad de la organización. Estos eventos pueden tener un impacto negativo en la capacidad de la empresa para cumplir con sus compromisos financieros y legales.
  5. Riesgo de reputación: La reputación de una empresa puede verse afectada por acciones negativas o controvertidas, como por ejemplo la responsabilidad social o el cuidado del medio ambiente. Esto genera una pérdida de confianza por parte de los clientes, proveedores y otros stakeholders. Esto puede llevar a una disminución de los ingresos y dificultades financieras a largo plazo.
  6. Riesgo de cumplimiento contractual: Si la empresa no cumple con los términos y condiciones del contrato, como acuerdos con proveedores, socios comerciales o clientes, puede enfrentar consecuencias legales y financieras, incluyendo demandas y pérdida de relaciones comerciales clave.

Actualizar sus conocimientos de las regulaciones

El cumplimiento de las normas es esencial para evitar el riesgo de incumplimiento. Por esta razón, tu empresa debería permanecer siempre actualizada a las regulaciones aplicables a tu industria y país. Esto implica estar al tanto de los cambios en las leyes fiscales, laborales, ambientales y de protección al consumidor. 

Asimismo, debes asegurarte de comprender las normativas específicas que afectan a tu negocio. Es importante formar a tu equipo y establecer políticas y procedimientos claros para garantizar el cumplimiento normativo en todas las áreas relevantes de tu empresa. De lo contrario, cualquier auditoría podría poner en riesgo la viabilidad del negocio.

Establecer un plan de acción

Una vez que hayas identificado los riesgos y hayas actualizado tu negocio con las regulaciones de cada momento, es hora de establecer un plan de acción sólido. Este plan debe incluir medidas preventivas y correctivas para abordar los riesgos identificados. 

Establece políticas y procedimientos claros que fomenten el cumplimiento normativo y financiero. Asimismo, es importante dar responsabilidades claras a los miembros de tu equipo y asegurarse de que comprendan su papel en la gestión de riesgos. 

Seguimiento y medición

De nada sirve establecer medidas preventivas para manejar el riesgo de incumplimiento si estas no se siguen y se controlan de forma adecuada. Una estrategia efectiva de gestión de riesgos exige un seguimiento y medición continuos. Para llevar a cabo este seguimiento, debes establecer un sistema de monitoreo regular para evaluar la efectividad de las medidas implementadas y detectar posibles desviaciones. 

Es conveniente realizar revisiones periódicas de las políticas y procedimientos, además de realizar análisis detallados de los indicadores clave de desempeño (Key Performance Indicator o simplemente KPIs) establecidos. Esto te permitirá identificar áreas de mejora, ajustar tu plan de acción según sea necesario y garantizar un enfoque proactivo en la gestión de riesgos.

Uso de herramientas digitales

En un contexto tan digitalizado como el actual, las herramientas tecnológicas desempeñan un papel clave en la gestión efectiva del riesgo de incumplimiento. Existen diversas soluciones y software especializados que pueden ayudarte a controlar estos riesgos de manera más eficiente posible. 

Por ejemplo, puede utilizar herramientas de gestión de riesgos que faciliten la identificación, evaluación y seguimiento de los riesgos en tiempo real. Asimismo, las soluciones de gestión financiera, contable y de tesorería, como las que ofrece Embat, pueden ayudar a mantener una visibilidad clara de su flujo de efectivo, pagos y obligaciones financieras. 

Además, estas herramientas de automatización mejoran la precisión y eficiencia en los procesos financieros y administrativos. Por ejemplo, la automatización de tareas a través de workflows como la generación de informes financieros o el seguimiento de vencimientos de contratos, puede reducir los errores y ahorrar tiempo valioso para tu equipo.

Conclusiones

El manejo efectivo del riesgo de incumplimiento es fundamental para la salud financiera y la reputación de su negocio. Al revisar las áreas en riesgo, establecer prioridades, mantenerse actualizado con las regulaciones, establecer un plan de acción, realizar un seguimiento continuo y utilizar herramientas digitales, estarás en una posición sólida para mitigar los riesgos y garantizar el cumplimiento de sus obligaciones financieras y legales. 

Es importante recordar que la gestión de riesgos es un proceso continuo y evolutivo, por lo que es importante mantenerse vigilante y adaptarse a medida que surjan nuevos desafíos. Al hacerlo, estará protegiendo el futuro y el éxito de su negocio.

Toni
Berga
Co-founder @ Embat
Toni Berga, cofundador de Embat, cuenta con una trayectoria profesional de más de una década en J.P. Morgan, donde desempeñó el cargo de director ejecutivo en el área de banca de inversión y banca comercial para empresas familiares en España y el Reino Unido.

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